Sergio Cabrera

Conseguí perder 60kg

Lo recuerdo como si fuera ayer. Sabía que el método de la Clínica Ravenna funcionaba. Una buena amiga había conseguido adelgazar muchísimo con esos profesionales, por lo que a finales de enero de 2013 entré con ella en la Clínica lleno de esperanzas y muy optimista.


Yo me conformaba con perder 25, independientemente de que me sobraran 60, y sin embargo, a pesar de todo, …



De repente, todo se vino a bajo a los pocos minutos cuando pasé a la consulta de la nutricionista. ¡Cómo iba a conseguir perder 60 kilos cuando era incapaz de quitarme 10 y mantener ese peso más de un mes! ¡Era completamente imposible que consiguiera tanto!

Ese mismo día, un paciente que había perdido casi 40 kilos por aquel entonces me dijo que a él le había pasado lo mismo su primer día y ahora no se creía que estuviera cerca de su peso ideal. Esa conversación fue el clavo al que me aferré durante semanas, las que tardé en comprender que aquello que pensé que era una utopía no tenía por qué serlo, y que con mi esfuerzo y mis ganas de conseguirlo iba a alcanzar la meta que me puso la nutricionista.

Los resultados fueron visibles y muy positivos prácticamente de inmediato, lo que incidió en que me animara y ni se me ocurriera romper la dieta.

De hecho, tardé más de siete meses en hacerlo, durante un viaje que hice a Corea. Para aquel entonces, ya había perdido 50 kilos y en mi agenda no faltaban huecos para los grupos de


apoyo, las consultas y, sobre todo, para las clases de gimnasia.Estoy convencido de que, además de a la dieta, le debo muchísimo a las entre tres y cuatro horas semanales de actividad física adaptada que he realizado con los entrenadores de Ravenna. Te hacen sentir a gusto con el deporte incluso cuando toda tu vida lo has detestado, como era mi caso.

Pilates, hipopresivos, fitness, aeróbic… he entrenado mi cuerpo para perder peso casi sin enterarme y mi piel y mis músculos lo han agradecido.

Los últimos 10 kilos tardaron algo más, pero finalmente llegué a mi peso el 30 de octubre de ese mismo año. En prácticamente nueve meses (es curioso, como un embarazo) pasé de 137 kilos a 77. No fue fácil, pero tampoco me resultó complicado. Supe desde el primer momento que me tocaba hacer caso, ser obediente y respetar la dieta. Perdiendo más de 8 kilos al mes durante el primer trimestre, ni se me ocurría comer algo que no tocara. Pero lo realmente curioso es que no tuve hambre. A pesar de ser una dieta hipocalórica, siempre estaba saciado.


A la hora de escribir estas líneas me encuentro en fase de mantenimiento. Es un trabajo sin meta, porque se empieza y se acaba cada día, cuidándote para seguir en tu peso y estableciendo una relación diferente con la comida, mucho más sana que antes. Estoy feliz. Se han abierto miles de posibilidades en mi vida.

Me encanta haber dejado de destacar por mi gordura, poder ser uno más en todos los aspectos. Un regalo por el que siempre estaré agradecido al equipo de profesionales de Clínica Ravenna Madrid.