Marta Riganti

En 8 meses bajé 40 kilos

Soy Marta, actualmente tengo 58 años y llevo delgada y feliz en mi peso desde hace 5 años. Comencé a engordar alrededor de los 45 años, casi sin darme cuenta y sin querer. Tenía la certeza de que yo no tenía “mentalidad de gorda” y que comía normal, que si engordaba era por problemas de tiroides (que me había sido extirpada) y también genéticos.


Después de mantenerme toda mi juventud delgada, en un entorno familiar de gordos, había llegado, y sin saber cómo, a tener un sobrepeso de 40 kilos, estaba desesperada porque no me reconocía en ese cuerpo y no entendía por qué me había sucedido esto a mí, justamente a mí, que siempre había tenido pánico a estar gorda como mis familiares.


Me sentía dentro de un círculo vicioso de querer adelgazar y no poder o no encontrar el método acertado. Hice infinidad de dietas y métodos alternativos, pero empecé a estar cansada de luchar contra esa maldición y a punto de aceptarme como gorda para siempre. Sufría en silencio, mi cuerpo comenzó a darme señales de ese malestar, mis rodillas se hinchaban, me cansaba al subir las escaleras del metro, todas las articulaciones se resentían. Tenía un alto nivel de estrés, realizaba diversas actividades con mucha exigencia profesional, además me ocupaba de ayudar siempre a los demás para que me quisieran y me reconocieran, pues tenía pánico a ser rechazada por mi gordura y me sobreadapté.

En mayo de 2007 estuve entre la vida y la muerte, fui hospitalizada tres meses por una enfermedad inmunológica muy grave. En ese tiempo reaccioné, dejé el autoengaño y el lamento y me puse en marcha para buscar una solución a mi sobrepeso. Llegué a la Clínica Ravenna en octubre del 2008 con 103 kilos, me encontré con un método integral de adelgazamiento, un sistema interdisciplinario con serios y sólidos profesionales en un clima de contención y seguridad para poder llegar a las metas propuestas.



Desde el primer día sentí que iba a poder conseguir mi sueño y me entregué al Método Ravenna, que es mucho más que una dieta porque me proporcionó, de forma constante y eficaz, las herramientas necesarias para romper con mis mitos y falsas creencias.

A través del corte con el exceso de comida y de muchos otros excesos, la medida en la porción justa, en la ropa, el cuerpo y en muchas cosas más (como la entrega a los otros). La distancia entre comidas y con la comida y con todo lo que me perjudicaba, me enseñaron a conocer mi comportamiento frente a la comida. Fui consciente de que comía demasiado y por eso engordaba, pero que era algo que podía controlar yo misma.

La etapa de bajada de peso fue un proceso maravilloso, fácil y gratificante, siguiendo las indicaciones de los profesionales: médico, nutricionista y psicóloga. Además estaba rodeada de personas que compartían mi misma dificultad. Aprendíamos en las reuniones de grupo, todos de todos. En 8 meses había bajado los 40 kilos y estaba en mi peso ideal. Aprendí en ese tiempo a no confundir sentimientos con comida ni bebida y conseguí un equilibrio sano con la alimentación y con mi entorno.

En Junio de 2008 (al año de mi grave enfermedad) comencé el tratamiento de mantenimiento. Durante ese período tuve muchas situaciones de estrés y preocupación: perdí mi empleo y tuve que someterme a una operación para colocarme una prótesis en mi ajetreada rodilla.

Pero estando cerca de la clínica con la ayuda de los profesionales y asistiendo a las reuniones grupales de mantenimiento,



logré que todos estos problemas no fueran la causa de una vuelta al sobrepeso. Fui recibiendo innumerables técnicas y recursos para seguir en el peso logrado, para reconocer los momentos de la tentación e identificar los disparadores al exceso.

Hace 5 años que disfruto del peso y el cuerpo que me corresponde. Puedo comer de todo en su medida. He logrado mucha paz interior y una gran lucidez intelectual y cierta armonía en mis relaciones afectivas. Siento que ahora puedo tener las riendas de mi conducta ante la comida. He recuperado el placer en la actividad física y mi cuerpo en movimiento ha mejorado notablemente.

La etapa del mantenimiento es un proceso fundamental porque te enseña a encontrar tu propio método para sostenerte en el tiempo con el peso que te corresponde.

Toda mi gratitud a la directora de la clínica y a todos sus profesionales que me siguen cuidando y me brindan todos sus conocimientos para seguir en el camino de la delgadez.

Estoy muy feliz con este logro personal y muy agradecida al Doctor Máximo Ravenna por haber investigado tan profundamente sobre esta enfermedad y desarrollado un método tan eficaz para combatir la obesidad.