La telaraña adictiva

¿Quién come a quién?

“De los hilos de la telaraña adictiva penden piezas que reproducen la vulnerabilidad y la inestabilidad a las que se ve sometido el hombre de este tiempo, inmerso en el mecanismo del consumo obsesivo y la ostentación de valores efímeros. Las personas, ya sea por negación, distracción, ceguera, ignorancia, angustia, compulsión o simplemente por azar, quedan atrapados en ella, enredadas entre sus hilos imperceptibles y tienen ante sí dos caminos posibles: cortar la red y liberarse, o bien ser devoradas por la araña que, agazapada, espera la señal para atacar.

“De los hilos de la telaraña adictiva penden piezas que reproducen la vulnerabilidad y la inestabilidad a las que se ve sometido el hombre de este tiempo, inmerso en el mecanismo del consumo obsesivo y la ostentación de valores efímeros. Las personas, ya sea por negación, distracción, ceguera, ignorancia, angustia, compulsión o simplemente por azar, quedan atrapados en ella, enredadas entre sus hilos imperceptibles y tienen ante sí dos caminos posibles: cortar la red y liberarse, o bien ser devoradas por la araña que, agazapada, espera la señal para atacar.

En esta obra se retoma y profundiza el modelo de relación entre el sujeto y la comida. “El gordo no es débil, ni la comida es mala, lo que falla es el vínculo entre ambos: un verdadero problema de pareja.”

El Dr. Máximo Ravenna aborda en este libro los múltiples aspectos involucrados en los procesos de dependencia y adicción. a partir de un recorrido por los distintos mecanismos tanto biológicos, como conductuales y sociales relacionados con la obesidad, analiza en detalle las similitudes existentes entre las características de dicha enfermedad y las de otro tipo de adicciones, tales como la drogodependencia, el alcoholismo y la ludopatía, entre las tantas existentes.

Esta mirada que trasciende el ámbito de la gordura y se articula sobre una red en la que priman los excesos, nos permite entender por qué muchas veces nos transformamos en esclavos de nuestros instintos y verdugos de nuestro destino. El hombre recurre a distracciones y placeres momentáneos para darse un “respiro” que, paradójicamente, termina ahogándolo.

¿Qué hay que hacer, entonces, ara ponerle un límite a la desmesura, al descontrol, a os impulsos, compulsiones, y conductas automá- ticas y reiterativas?

La telaraña adictiva propone un camino posible para alcanzarlo que tanto deseamos: ser delgados y estar sanos. Nos enseña que no solo es cuestión de ver de qué se trata la obesidad, sino de tratar lo que se ve: cuerpos ampulosos e impotencia. Y, lo que es fundamental, brinda técnicas y herramientas para bajar de peso, frente a una estructura armada, desde lo interno y, desde el entorno, para subir.”